
Llegué y grité:
>Aloooooooooo
>Aloooooooooo
Y no había nadie, grité denuevo y nadie salió, después de un millon de meses salió una señora que me dijo:
>Qué va a llevar joven?
Pero el tiempo ya había pasado y la miel de palma que tanto quería se la habían llevado miles de personas que cruzaban por ahí.
Ese día el postre con plátano estuvo más amargo y con acidéz.
Ahí mi autoconcepto cambió, pero no para siempre.
