31.10.07

Cóndor

La última vez que fuí a un asao rememorable, fue con un grupo de amigos, eramos al rededor de 97. Fué una tibia tarde primaveral donde los rayos ultravioleta ni siquiera se veian producto de la polusión.
A eso de las 7 de la tarde decidimos hacer un partio, donde prometí que esta vez no me ivan a hacer ni un solo gol, mi puesto era de arquero titular. Tuve la suerte de estar en un equipo terriblemente weno, donde el equipo rival nunca llegaba a mi arco, por lo que comencé a aburrirme mas que la chucha. ya llevabamos 6 horas jugando y todavía no atajaba nada, hasta que de aburrido me senté en el pasto, pero la mala cuea fué tan grande que una abeja me picó la palma de la mano y me lesioné, mientras me revolcaba en el piso por la picada de abeja me sentía todo un condor rojas en el maracaná, pero nadie me vio, hasta que el equipo rival tomó la pelota y al ver que estaba tirado en el piso por el dolor, tiraron la pelota lejos de su área y directo a mi arco.
Esa tarde la lechuga estaba más amarga y la carne menos salada.